sábado, 15 de septiembre de 2012

Reflexiones sobre el significado de Buen Gobierno.


Cuando el ciudadano asume su rol de elector y participa efectivamente opinando a través del voto sobre el candidato de su preferencia, siempre tiene en su motivación personal la expectativa de promover un mejor gobierno, y ese nuevo gobierno electo o reelecto, siempre se inicia con la gran la oportunidad de hacer un buen gobierno, que tiene como beneficiario último al ciudadano.

Desde mi posición de ciudadano, un buen gobierno es el resultado de un Estado que simplemente funcione para los ciudadanos; es decir, que a través de sus gobernantes el Estado pueda garantizar las condiciones básicas y esenciales que permitan a cualquier ciudadano tener oportunidades de desarrollo personal y profesional, que brinde la posibilidad de vivir y disfrutar del entorno ambiental y sus bondades; y que también facilite y promueva el acercamiento del ciudadano a los asuntos públicos. Un buen gobierno, es aquél que me beneficia brindándome las condiciones para una mejor calidad de vida.

Un buen gobierno sólo puede ser reconocido como tal por el ciudadano, que es el beneficiario final; el gobierno que asuma la tarea de construir y definir una visión a largo plazo, y que tenga la capacidad de buscar conectar al ciudadano con parte o toda esa visión, porque la misma sea el producto de las expectativas ciudadanas, permitirá que el ciudadano logre de manera más efectiva evaluar si hay o no un buen gobierno. Además, ello le brindará a la gestión pública respectiva la oportunidad para autoevaluarse y para corregir su actuación, siempre y cuando exista la disposición y la voluntad política para ello.

Un buen gobierno requiere de la capacidad e inteligencia política de construir una gestión que tenga elementos gerenciales claros y concretos, pero que además la suficiente conciencia que la única ganancia neta en esa gestión son las condiciones para una mejor calidad de vida y el óptimo uso de los recursos financieros para la construcción de una sociedad con oportunidades para todos por igual.

La creatividad, la participación ciudadana, el manejo óptimo de los recursos financieros y tecnológicos, el uso de las herramientas gerenciales, el talento humano, la capacidad de estar conectado con la realidad y expectativas de la sociedad y la voluntad de servir con sentido común al ciudadano, son claves para lograr un buen gobierno.

Si quisiera construir indicadores objetivos que permitan evaluar un buen gobierno en Venezuela, recurriría en principio al artículo 3 de la Constitución, donde se establece cuáles son los fines que debe alcanzar el Estado, y también, al artículo 141 de la Constitución que desarrolla los principios en los cuales se debe inspirar la actuación del Estado a través de su administración pública.

Un buen gobierno puede ser definido académicamente, pero jamás puede ser traducido en una fórmula matemática perfecta, sólo el ciudadano es el que puede valorar si hay o no un buen gobierno, y ello está condicionado a sus expectativas y necesidades. Cuando el ciudadano logra evaluar un buen gobierno, está entendiendo el significado y el alcance de la democracia como sistema de gobierno y de vida.

Carlos Romero Mendoza.
@carome31

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