miércoles, 19 de diciembre de 2012

El 16 de diciembre abre una oportunidad política y ciudadana.


Tomás Straka nos dice: “Desde 1810 estamos convocando elecciones.  Es una tradición que ha vencido las más variadas adversidades.”   Advierte que nunca “hemos dejado de de cumplir con el rito de votar, que a partir de 1945 empezó a ser más que eso, un simple rito”.  Agrega además en un artículo publicado en la revista Desafíos de la Historia, No. 30, que “algo en nuestros valores sobre lo que es y sobre lo que debería ser una república hay en los comicios que nos impidió renunciar a ellos.  Algo que brota con toda su fuerza en la revolución democrática de mediados del siglo XX que se extiende hasta hoy”. 

Esta dinámica de votar prácticamente todos los años, va agotando al ciudadano, pero además, el reconocer que para algunos el voto tiene un valor monetario, como producto de una manipulación grosera ante la necesidad humana, puede llegar a convertir ese deber cívico en un ritual necesario para que tengamos un rostro de democracia.

Hoy más que nunca se hace necesario reflexionar y revisar lo que Straka llama “nuestros valores sobre lo que es y debería ser una República”, para reencontrar allí las razones suficientes para no renunciar al voto como derecho político. 

Para ello, es esencial que se abran los espacios para el encuentro entre partidos políticos, dirigentes, representantes electos y ciudadanos; además, entre éstos y las organizaciones que hacen vida en cada una de nuestras comunidades, pues cómo nunca antes, el país reclama que nos reencontremos y retomemos esos valores cívicos que son necesarios para la defensa de un espíritu ciudadano que tenga la capacidad de recuperar una democracia que funcione para todos.

Los resultados de las elecciones del pasado 16 de diciembre de 2012, brindan a la sociedad democrática una oportunidad única, que el tema de una eventual elección presidencial no debe opacar; me refiero a la posibilidad de abrir el debate nacional sobre el tipo de federalismo que somos y que queremos ser, y el diseño de descentralización que el país reclama.

El hecho que los resultados electorales confirmen que la mayoría de los Consejos Legislativos Regionales tienen una integración mayoritaria de representantes del oficialismo, abre las puertas para que desde ese espacio –en teoría- de representación popular, vaya impulsando el diseño Comunal, independientemente si hay o no elección Presidencial.   El oficialismo por vía de los Consejos Legislativos Regionales tiene el camino abierto para demostrar que ese proceso de transformación del Estado es irreversible, pero la alternativa democrática tiene a su vez la oportunidad de demostrarles que eso no es así.

Como se ha advertido, desde los Consejos Legislativos Regionales, se pueden dictar leyes estadales que reorganicen territorialmente a los Municipios que integran el Estado; a tal fin, cada Estado tiene su propia Constitución y sus propias leyes, por lo tanto el debate que se debe abrir, si acaso se pretende tomar esta ruta política, exige un liderazgo regional y local conscientes de la enorme responsabilidad que tienen, pues este debate no se puede dar desde el centro del poder en Caracas, este debate debe responder a las realidades locales y deba atender a las exigencias formales que cada Constitución y cada ley estadal en su caso correspondiente exige.

Si los Consejos Legislativos Regionales toman esta ruta, deben respetar fielmente el principio del artículo 16 de la Constitución mediante el cual el territorio nacional SOLO se organiza en Municipios y a tal fin, los liderazgos locales y regionales deben exigirlo en compañía con los ciudadanos.   

La existencia de una Mesa de Unidad, y de los lineamientos generales para un Gobierno de Unidad, la existencia de alcaldes electos por primarias, además de una elección municipal pendiente, son ingredientes que permiten construir un camino hacia la identificación de los consensos necesarios sobre nuestro diseño Federal y Descentralizado, que contribuya al debate regional y local, logrando con ello no imponer un pensamiento único, por el contrario, PERMITE construir una visión compartida del diseño de Estado que el país reclama.

Además, si el oficialismo no toma esa ruta, de todas formas las dos visiones de país se reencontrarán en las elecciones Presidenciales, cuando éstas se den, o en su defecto en las elecciones municipales, ¿cuál será primera?, sólo las condiciones físicas y mentales del presidente podrán determinarlo. 

La incertidumbre con las fechas electorales, no deja sin efecto que el eje central de estos procesos electorales es la definición del modelo del Estado. Por lo tanto mirar hacia las elecciones Municipales es una necesidad para poder desde la base de la organización política y social, proponer un proyecto alternativo de organización que se contraponga al Poder Popular, que además, no es inventado, sino que por el contrario es la raíz de esa República, que aún no logramos concretar desde 1811.

Hoy el país no nos permite dedicar los esfuerzos sólo a esperar al 10 de enero para apostar a un proceso de elección presidencial “express” como alternativa para que con el voto se recupere una democracia incluyente y por ende plural, que funcione para todos.

El tiempo histórico nos exige iniciar un debate desde los municipios, desde las regiones, es decir, desde abajo hacia arriba, que alimente de contenido concreto y específico un proyecto alternativo de país, con el que el ciudadano se identifique, y que esté inspirado en el Estado Federal y Descentralizado que aprobamos legítimamente en el año 1999 y que ratificamos el 2 de diciembre del 2010. 

Si desde el año 1810 estamos convocando elecciones y hoy a 200 años estemos en un debate sobre el diseño de Estado para el país, tal vez, lo que Venezuela exige hoy, es que alimentemos nuestra tradición electoral con participación ciudadana, que aprendamos de una vez por todas, que la figura de un Caudillo y la simple participación electoral, no resuelve los problemas de fondo de nuestro país, y por lo tanto que desde la participación, acompañemos a los partidos y éstos a su vez a la misma ciudadanía en la tarea única de recuperar el espíritu de la Democracia a través de la construcción de la ciudadanía desde abajo hacia arriba, a través precisamente del debate cívico, pacífico y constructivo del país que todos queremos.

Carlos Romero Mendoza.
@carome31

viernes, 7 de diciembre de 2012

El Municipio fuera de la fiscalización de la calidad de servicio eléctrico.


En el año 2011 en un espacio llamado: Encuentro Socialista para la Administración Pública del Sector Eléctrico[1]. el entonces ministro de energía eléctrica, Alí Rodríguez, señalaba que habían conversaciones con el Ministerio de las Comunas para crear mecanismos de participación del poder popular para la gestión del sistema eléctrico.

En ese Encuentro organizado para discutir las líneas estratégicas de la acción política 2011-2012, el ministro además señaló: "los consejos comunales pueden asumir funciones en la instalación y lectura de medidores, el control del robo de electricidad, el cuidado y mantenimiento de transformadores, incluso subestaciones. Para avanzar hacia ello se requiere que trabajadores y consejos comunales se encuentren, caminen juntos en ese sentido. Ya es el momento".

Por cierto en octubre del año 2009 el portal web de Nueva Prensa de Oriente [2], registraba la experiencia de una mesa Técnica de Electricidad, realizado en el Salón de Sesiones del Concejo Municipal del Municipio Sotillo, en la cual participaron, según la noticia publicada entonces, un total de 80 consejos comunales.

En aquella mesa se presentaron, supuestamente, un diagnóstico del problema eléctrico de la zona y se construyeron proyectos de servicio energético para lograr la resolución de los problemas locales.

Por cierto, es oportuno recordar que en la Ley de Electricidad del año 2011, los Municipios eran los responsables de promover la participación ciudadana en la fiscalización del servicio eléctrico, ello en respuesta a nuestro derecho ciudadano de organizarnos por ser Usuarios para ejercer la supervisión del servicio eléctrico.

En este sentido se dicta una resolución No. 056 del Ministerio para la Energía Eléctrica, publicada en Gaceta Oficial No. 40.065 de fecha 5 de diciembre de 2012, a través de la cual se delega en el Poder Popular, específicamente a través de los Consejos Comunales la facultad de fiscalizar la calidad del servicio eléctrico, pero condicionado a que éstas formas de organización comunitaria estén debidamente registradas ante el Ministerio de la Comuna e incorporadas a una Sala de Batalla, Comuna o Comuna en Construcción y que cuenten con un fiscal comunal de calidad de servicio eléctrico que durará 2 años en ese rol.

En la misma Resolución, crea un Sistema de Fiscalización Comunal integrado por Consejos de Integración Comunal y Consejos Regionales. Los primeros abarcan la agregación de los ámbitos territoriales de las salas de batalla social, comuna en construcción, comuna registrada u otras organizaciones del Poder Popular[3].

Por lo tanto la fiscalización de la calidad del servicio eléctrico en un momento histórico donde muchos sectores sufren precisamente de cortes eléctricos, queda en manos del Poder Popular y nuevamente el Municipio queda excluido en esa relación servicio eléctrico – usuario, y aún cuando promueva la participación para la supervisión, la efectividad de esa participación queda en manos del gobierno central y del Poder Popular.

Carlos Romero Mendoza

El secuestro del Municpio


Un Alcalde debe asumir la tarea de transformar el Municipio para convertirlo en un Municipio más desarrollado y con mejor calidad de vida para beneficio de todos los vecinos; a tal fin, la Ley Orgánica del Poder Público Municipal le otorga la herramienta del Plan de Desarrollo Local a través que es el producto de un proceso de diálogo y debate con el ciudadano en un espacio institucional llamado Consejo Local de Planificación Pública, al menos eso era así hasta el año 2010.

Esa posibilidad de conducir el desarrollo del Municipio, no trascendió al espíritu de la norma jurídica, quedó allí y hoy prácticamente su capacidad ha quedado limitada  por la incorporación de los órganos del Poder Popular al Consejo Local de Planificación, que sin duda imponen la visión del Estado Comunal por encima del diseño del Estado Federal y Descentralizado.

Una entrevista a un Alcalde en funciones publicada en el portal web de El Cumanés[1] de fecha 4 de diciembre de 2012, explica el debilitamiento progresivo que ha sufrido desde hace años el Municipio y que ha sido el producto del secuestro de la voluntad popular a través de la reinterpretación unilateral del concepto y alcance de la representación popular.

Leer esa entrevista no deja otra conclusión que en el Municipio Arismendi del estado Sucre, el Estado Comunal es un hecho presente y real, funcione o no. Además, el artículo me permite reiterar que la tesis de una “constituyente municipal” como estrategia para concretar la figura Comuna como entidad local es muy probable y en este caso hay un elemento para sostener ello.

El Alcalde del Municipio Arismendi del estado Sucre, afirma en la entrevista, que está recibiendo asesoría jurídica a los fines de generar una organización local en el marco de un nuevo orden territorial, basado en las Comunas, a través de una ordenanza.  Precisamente una ordenanza marco, era el resultado final de un proceso de constituyente municipal del año 2005, que además, exigía un referendo aprobatorio local con el cual se legitimaba la ordenanza y así, a través de ella transformar la organización local del Municipio.
  
Para el Alcalde de ese municipio del estado Sucre el diseño del Estado Comunal es un “atrevimiento” que busca hacer implosionar un sistema que está muriendo para darle nacimiento a otro, que según su visión, es más justo, participativo y democrático.  En ese sentido la Alcaldía como institución política no es más que una bisagra vinculante para ese fin y las parroquias son solo parte de una forma de organización que queda en el pasado.

En la entrevista se habla de un “territorio comunal” identificado como Juan Bautista Bisou conformando por 6 Comunas, entre las cuales organizan a 102 Consejos Comunales del Municipio; y se anuncia en ese reportaje que en enero 2013 se abrirá un proceso de debate con las bases sociales de Paria a los fines de diseñar el plan del Distrito Motor Paria y que para tal fin, se ha conformado una mancomunidad de Alcaldes de la zona.

Recordemos que el Distrito Motor es una figura que puede crear el Presidente y cuya autoridad única es designado por el Presidente, esta es una de las formas de organización del Estado Comunal, creada en el Reglamento del Consejo Federal de Gobierno y que responde a la idea de una reorganización territorial en forma de regiones, que están expresamente previstas en ese Reglamento.

Cuando se lee esa entrevista, surgen varias preguntas: ¿Cuál ha sido el papel y qué piensan los concejales de ese municipio, los partidos políticos que hacen vida allí, y en general, la sociedad sobre éste proceso en el cual les transforman el Municipio haciendo uso de la legitimidad obtenida a través del voto secreto, directo y universal de los vecinos?. ¿Han tenido el espacio y la oportunidad de hablar?.

Los Alcaldes de la alternativa democrática son aproximadamente un poquito más de 50 en un mapa de 335 municipios, y si asumimos que la posición de este Alcalde en funciones es compartida por todos los Alcaldes seguidores del presidente Chávez, entonces entendemos la pasividad y el silencio, así como la inminente amenaza que vive el futuro inmediato del Municipio, ante el silencio del CNE en definir la fecha para la elección municipal del año 2013.

Se hace necesario recuperar el concepto de representación popular, pues el secuestro de la autonomía y libertad del Poder Público Municipal ha impedido que desde la institucionalidad democrática, desde los mecanismos de participación ciudadana previstos legal y legítimamente, se defienda al Municipio como única expresión de organización territorial y como la instancia política efectiva más cercana al ciudadano.   Por el contrario, el Municipio lo han convertido, como dice el Alcalde del Municipio Arismendi en la bisagra para pasar al Estado Comunal.

Carlos Romero Mendoza

martes, 4 de diciembre de 2012

¿Por qué es difícil defender al Municipio?


No es fácil defender al Municipio, incluso a veces pareciera que el modelo o el diseño del Municipio, compite con el diseño de las Comunas, en igualdad de condiciones, es decir, uno y otro son modelos nuevos para muchos ciudadanos.

Buscando las razones por las cuales es difícil defender al Municipio, encuentro varios argumentos que comparto en esta reflexión, que por supuesto con el tiempo se irá alimentando para profundizar o para corregir las afirmaciones.  Veamos:

1.-  Nuestra ausencia de continuidad institucional.  Hasta el año 1989 las distintas reformas que se hicieron a la Ley Orgánica del Régimen Municipal de 1978, destacaban que hasta 1990 los estados tenían plazo para adecuar la división política territorial de sus propios territorios.  Hasta 1990 en la práctica aún permanecía en varios estados la estructura prevista en el marco de la Constitución de 1953: Un estado, se organizaba en Distritos y un Distrito se organizaba territorialmente en Municipios.  Por lo tanto, hay en Venezuela una generación que aún no llega a los 40 años, en cuyas partidas de nacimiento se destaca que nacieron en un municipio, que integra un distrito y que a su vez corresponde al territorio de un estado.  

Con esto quiero decir que al Municipio que hoy conocemos como el tercer nivel político de la división política territorial del país, lo conocemos desde los años 90s formalmente, aún cuando nació en la Constitución de 1961, hay 17 años desde la vigencia de la Constitución de 1961 y la primera Ley Orgánica del Régimen Municipal.

Pero además, desde 1978 y hasta 1988, el gobierno municipal era un cuerpo colegiado llamado Concejo Municipal, cuya máxima autoridad era el Presidente del Concejo, no había Alcalde, y existieron Juntas Comunales en algunos pequeños municipios.  Luego en el año 1988 cambia el gobierno municipal, y entonces crean la figura de los Alcaldes, pero con una particularidad:  el alcalde era presidente del Concejo Municipal y simultáneamente Alcalde, tenía a tal fin competencias como Presidente y competencias distintas, especiales, como Alcalde.  Es en el 2005 cuando hay una verdadera separación de poderes, y es esa separación de poderes que hoy conocemos.

2.-       La falta de desarrollo de las figuras políticas que son actores municipales:  La falta de apoyo a la figura de las Juntas Parroquiales, cesantes en sus funciones desde el año 2010, es consecuencia que no se desarrollaron en los 335 Municipios estas instancias; según el Universal del 17 de octubre 2010, de 335 Municipios, en 156 capitales -11 estados- nunca se llegaron a constituir gobiernos de ámbito parroquial.  

Además, a ello consideremos que entre 1989 y 2005 las Juntas Parroquiales no tenían competencias concretas, eran agentes de descentralización  lo cual no se concretó en la mayoría de los municipios donde existían.  Luego en el 2005 pasaron a tener competencias y se convirtieron en agentes de la desconcentración de la gestión local, pero quedaron cesantes en el 2010.  

Cuando analizamos el poco impacto que tuvo la reforma de la Justicia de Paz a nivel nacional, descubrimos igualmente que de 335 municipios, si mucho 10 de ellos lograron aprobar una ordenanza y desarrollar la Justicia de Paz como estaba prevista en la Ley Orgánica de Justicia de Paz de 1984.

3.-       La novedad de una institución.   El Consejo Local de Planificación Pública aparece en la Constitución de 1999 y desde entonces no ha sido comprendido en su justa medida por los dirigentes políticos y autoridades locales. A ello le sumamos que su primera ley aparece en el año 2002, pero que esta institución cada 4 años ha sido modificada en su conformación, la primera reforma se realizó en el año 2006, en el marco de darle autonomía a los Consejos Comunales y la segunda en el año 2010 en el marco de incorporar allí a las organizaciones del Poder Popular.

Precisamente la reforma del 2010, por imponer un cambio en el que incorporaban actores aún no existentes válida y legalmente, hizo que el Consejo Local de Planificación Pública, fuera el centro de polémicas y fuertes conflictos políticos en Maracaibo, Baruta, San Cristóbal, Diego Bautista Urbaneja, etc….

En estos tres aspectos -de muchos otros que existen- puedo encontrar algunos argumentos generales que me permiten entender las razones por las cuales hay poca identidad entre el ciudadano y el Municipio, así como también por qué es difícil valorar la descentralización, pues en los últimos 50 años no ha habido un solo modelo de organización local, desde donde construir la descentralización y acercar el poder de decisión al pueblo. 

Por lo tanto y conforme a nuestra tradición histórica, se puede proponer que las Comunas sustituyan a las Parroquias, y que esas Comunas sean menos burocráticas, más democráticas, y que simplemente se conviertan en una expresión de la organización local, vinculada y articulada con el Municipio para la planificación del desarrollo local y para facilitar la participación ciudadana desde la gestión local.

La propuesta de las Comunas, encuentra a un Municipio desnudo y tan nuevo, como la misma propuesta de las Comunas.  Incluso tan débil que hasta las elecciones locales, nuevamente, como en el 2010, están en stand by hasta nuevo aviso del CNE.

Carlos Romero Mendoza