miércoles, 30 de enero de 2013

El Concejal en el Muncipio: 3 décadas.

En un escrito anterior(1), afirmaba que el Concejal es un actor clave en la tarea de atraer al ciudadano a los asuntos públicos locales, y así promover la revalorización del Municipio. Esa tarea se debe lograr a través de los distintos mecanismos que el legislador le ha otorgado al Concejal para poder cumplir su labor legislativa sobre los asuntos estrictamente locales.

La Ley Orgánica del Poder Público Municipal vigente establece que esas herramientas previstas para promover un ciudadano más interesado en la política local y así mucho más identificado con las instituciones locales, son: la consulta de ordenanza, el asesoramiento vecinal, lo que he llamado el debate vecinal y por último, el Consejo Local de Planificación Pública, instancia de planificación local en la cual los Concejales también son parte activa junto a los propios vecinos.

Esas herramientas de participación orientadas hacia la inclusión y cohesión social, no son exclusivas y menos aún son consecuencias de la democracia participativa y protagónica que hoy marca el sello de un llamado Socialismo del Siglo XXI.

Si nos remontamos a la Ley Orgánica del Régimen Municipal de 1978 nos encontramos allí con herramientas que permiten afirmar que en esencia el Concejal como representante de una comunidad y del Concejo Municipal tiene como responsabilidad esencial el contacto permanente y directo con el ciudadano; por lo tanto, lo hace actor principal en la tarea de acercar al ciudadano a las instituciones políticas locales y en la actualidad, a recuperar el valor del Municipio en la construcción de una mejor calidad de vida en un ambiente plural y democrático.

En 1978 no existía la figura del Alcalde, era el Concejo Municipal quien asumía la responsabilidad deliberativa, normativa y de administración del Municipio. La Ley Orgánica del Régimen Municipal de 1978 es el primer texto legal que viene a desarrollar un nuevo modelo de organización política local, pues a partir de la Constitución de 1961 cuando el Estado empieza a dividir su territorio en Municipio.

En el marco de la Constitución del 47 y del 53 expresamente se establecía que los Estados dividían su territorio en Distritos y éstos a su vez se dividían en Municipios. Es entonces la Ley de 1978 la que intenta concretar esa transformación que solo se logra completamente en la práctica hasta finales de los años 80. Por lo tanto es común encontrar documentos que por ejemplo fueron dictados por el Concejo Municipal del Distrito San Cristóbal del Estado Táchira o partidas de nacimiento que señalen haber nacido en un Distrito del Estado Miranda por ejemplo.

La Ley Orgánica del Régimen Municipal de 1978 es clara al señalar que es el Concejo Municipal el responsable de estimular la colaboración y la solidaridad de los vecinos para la mejor convivencia de la comunidad y a tal fin se obligaba a mantener informada a la comunidad de la marcha de las actividades municipales y a interesarla en la solución de sus problemas.

Esa misión del Concejo Municipal se concretaba con varias herramientas: la primera de ella era la obligación del Concejo Municipal de celebrar cada tres meses, por lo menos, una sesión en la cual se colocaban en agenda aquellos temas que los vecinos solicitaban. En ese orden del día los vecinos podían emitir opiniones y formular preguntas. Esta figura aún sobrevive en la Ley Orgánica del Poder Público Municipal.

La otra modalidad es la reconsideración de aquellas ordenanzas que no sean de temas tributarios, a tal fin la Ley del 78 obligaba al Concejo Municipal a recibir esta reconsideración y a responderla en un plazo no menor de 60 días.

La cooperación vecinal, que también sobrevive, son figuras a través de la cual el Concejo Municipal requiere la cooperación de los vecinos, incorporándolos en comisiones permanente o especiales, comisiones administrativas o cualquier otra forma de organización o colaboración vecinal, ésta hoy se resume a comisiones y a contraloría social sobre servicios públicos.

A estas tres herramientas, se agregan dos mecanismos que hacen obligatoria la relación entre Concejo Municipal y vecinos, la primera es la iniciativa de ordenanza y la segunda tiene que ver con el Registro de Asociaciones de Vecinos que a tal fin debe llevar el Concejo Municipal luego que cada Asociación de Vecinos se registren legalmente ante la Oficina Subalterna del Registro.

Intento resaltar que llevamos más de 30 años con normas que otorgan a la figura del Concejal un rol político esencial en la tarea de facilitar, impulsar y concretar en la vida local los mecanismos necesarios para hacer posible que el ciudadano sienta que las instituciones políticas locales tienen sentido. Antes y ahora más que nunca, los Concejales tienen una importante responsabilidad en el ejercicio de su representación popular en la inclusión y la cohesión ciudadana a través de su red natural de electores.

Si con un espíritu Unitario candidatos a Concejales y Alcaldes, asumieran la tarea de reconquistar al ciudadano, de impulsar el valor de las instituciones políticas locales y de replantear el Municipio para hacerlo más cercano al ciudadano, sin duda alguna las elecciones municipales tendría el contenido estratégico que corresponde, pues allí nos jugamos la última oportunidad electoral para enfrentar con lo poco de institucionalidad que nos queda el modelo Comunal.

Carlos Romero Mendoza.  
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[1] ROMERO, Carlos.  Concejal y Municipio.  En: Algo Municipal. 23 de enero 2013.  En. http://algomunicipal.blogspot.com/2013/01/concejales-y-municipio.html

viernes, 25 de enero de 2013

Concejales y Municipio.

Se aproxima la última semana del mes de enero cuando el CNE debería convocar oficial e institucionalmente la convocatoria a elecciones municipales para el 26 de mayo del 2013. Como bien sabemos en esas elecciones los vecinos elegiremos a quienes tienen la responsabilidad de ejercer la función ejecutiva y la deliberativa del Poder Público Municipal.
La función ejecutiva la ejerce el Alcalde y la función deliberativa la ejerce el Concejo Municipal, quiero dedicar estas líneas al rol de quienes integran el Concejo Municipal, que se denominan Concejales. La elección que probablemente tendremos en mayo permitirá nuevamente que los ciudadanos tengamos la oportunidad de ejercer nuestro derecho a elegir nuevos concejales, oportunidad que nos fue negada por voluntad de la Asamblea Nacional a través de las reformas parciales de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal (LOPPM)

La elección de mayo 2013 hace que los concejales que hoy ocupan los cargos de representación popular, tengan casi un período de 4 años, por lo tanto podríamos decir que por medio de la acción de los legisladores, y sin consulta del soberano, los concejales electos para el período 2005-2009, fueron reelectos para el período 2009-2013, y en este caso la tesis no fue la “continuidad administrativa”.

Esa extensión del período, unido a la campaña y promoción de las Comunas como forma de organización política, social y económica local, ha deteriorado de manera significativa no sólo las competencias reales del Concejo Municipal como creador de leyes locales, sino que además ha generado por la propia actuación de los Concejales un casi absoluto desconocimiento sobre su rol como actor del desarrollo local.

Desde el punto de vista estratégico los concejales son unos actores principales y estratégicos para recuperar el valor del Municipio como instancia más inmediata al ciudadano, además que en el diseño legal de sus competencias son ellos los que tienen la oportunidad real y práctica de promover el acercamiento del ciudadano a los temas locales, y con ello no sólo darle sentido a la representación que detentan, sino que además podrían, si así lo asumen, redefinir el municipio que el país necesita.

Las herramientas que la Ley Orgánica del Poder Público Municipal otorga a los Concejales son las siguientes: la primera de ellas es la consulta de ordenanzas (art. 266 LOPPM), a tal fin es responsabilidad de los Concejales promover que el reglamento interior y de debates garantice y facilite para sus electores ese derecho a ser consultados para la aprobación de ordenanzas.

La segunda herramienta es definida por el legislador como asesoramiento vecinal (art. 268 LOPPM), a tal fin pueden los Concejales incorporar a vecinos, electores de su circuito, en Comisiones Permanentes o impulsar la Contraloría Social sobre los servicios públicos activando a tal fin a sus electores, para ello requiere que ésta figura legal sea regulada a través de un Reglamento.

Una tercera herramienta se puede denominar el debate ciudadano (Art. 267 LOPPM) que establece expresamente la obligación del Concejo Municipal un espacio para que los vecinos opinen sobre los temas de interés local y que debe ser incluida en agenda formal, por lo tanto no se trata de la opinión sobre las ordenanzas, se trata de la oportunidad para que la voz del vecino sea escuchada sobre los temas públicos locales en las sesiones del Concejo, a tal fin esta figura también necesita ser regulada para facilitar su ejercicio.

A estas tres herramientas debo agregarle una más que tiene que ver con el rol que juega el Concejal en el Consejo Local de Planificación Pública, espacio institucional en el cual tiene la oportunidad de debatir sobre el desarrollo local con representación de la sociedad civil y además trabajar el tema del presupuesto de inversión, que tiene directa relación con el presupuesto participativo y que en todas esas materias obliga al Concejal ejercer y darle sentido al concepto de representación y cooperar en el rescate del Municipio.

Creo que el desarrollo efectivo de estas herramientas, el contacto con sus electores a través de estos espacios institucionales, alimenta de manera significativa los valores ciudadanos y permite con la práctica experimentar cómo la democracia participativa complementa la democracia representativa. Un concejal que se active con sus electores en el debate de lo público, contribuye con su ejemplo, a fortalecer el rol del Municipio frente a las Comunas, a través de las cuales el gobierno pretende modificar la estructura del Estado precisamente desde lo local.

Carlos Romero Mendoza



domingo, 13 de enero de 2013

El debate nacional y la necesidad de un debate descentralizado

 En 1890 Luis López Méndez escribió: “En la federación venezolana las cuestiones nacionales absorben toda la atención pública, mientras que los Estados vegetan en una vida oscura, sin iniciativa, juguetes de sus propias disensiones o instrumentos dóciles del poder general, que es quien los alimenta política y económicamente.”[1]
 
Han pasado más de 100 años y hoy los estados siguen siendo instrumentos dóciles del poder general, pues siguen alimentándose política y económicamente del poder central.  Por mucho que queramos destacar los logros de la descentralización que experimentó Venezuela luego de 1988, esos 11 años hasta 1999 fueron cortos para que el ciudadano experimentara el valor de la descentralización, para mejorar ese proceso político de acercar las decisiones a los ciudadanos y para profundizar un diseño de Estado mucho más Federal.

Luis López Méndez en ocasión de comentar la propuesta de José Gil Fortul de una Constitución radicalmente federalista, advertía que aún faltaba mucho tiempo para llegar a su planteamiento definitivo[2]; hago esta cita, porque sin duda, la tarea por definir nuestro federalismo sigue pendiente. Los hechos recientes demuestran que no comprendemos el diseño de la descentralización y menos del federalismo.

Las elecciones municipales anunciadas, más no convocadas oficialmente, para el mes de mayo 2013, permiten que el país abra el necesario debate sobre el rol del Municipio como actor esencial en el proceso de descentralización y en el diseño Federal que la Constitución plantea.  La decisión del Tribunal Supremo de Justicia del 9 de enero de 2013 no debe absorber toda la atención pública, es urgente que se abra un debate plural desde lo local sobre el rol del municipio en la descentralización y en el diseño Federal que propone la Constitución.

La defensa de la Constitución pasa por presentar una propuesta que ante la organización comunal destaque al Municipio como la instancia política más inmediata al ciudadano, y desde donde el Buen Gobierno pueda aliarse a la participación ciudadana real y efectiva, libre y democrática, para construir ciudadanía y con ella alimentar el espíritu de la Democracia, en un diseño descentralizado, que profundice nuestros rasgos federales.

Está claro que el futuro político inmediato del país está atado al ciclo biológico del Presidente, pero ello no debe justificar la omisión de un debate político que debe ser cívico, descentralizado, público e incluyente, hoy más que nunca el país reclama que desde la base de la organización social los ciudadanos se activen en defensa de la Constitución, de la Democracia y de la República, a tal fin la elección Municipal puede ser la puerta de entrada y el contenido para recorrer el camino de ese debate cívico.

El debate debe ser descentralizado porque ya el oficialismo ha abierto procesos políticos locales y regionales que no pueden atenderse desde Caracas, es decir desde la jerarquía política centralizada, por ejemplo los Consejos Legislativos Regionales de los estados Aragua [3], Táchira[4] y Carabobo[5], ya han anunciado expresamente la voluntad política de realizar transformaciones legales para adecuar las leyes estadales a la nueva realidad política, incluso en Aragua se retoma la tarea de reformar la Constitución Estadal, ya previamente el Táchira y Carabobo han adecuado su Constitución local al marco constitucional de 1999, más no lo han hecho con respecto al diseño Comunal.  Recordemos que una ley estadal puede modificar la división política territorial de los Municipios, por lo tanto desde el parlamento regional podrían formalizar las Comunas como división política de los Municipios.

En este sentido, por ejemplo, el Gobernador del estado Anzoátegui, ha anunciado que entre las acciones de sus primeros 100 días está la creación de 1 comuna en cada municipio del estado, incluso ha pensado en unir la jurisdicción del municipio Sotillo con la que corresponde al municipio Bolívar.[6]  Precisamente, desde el municipio Sotillo del estado Anzoátegui, el presidente del Concejo Municipal anuncia que impulsará los parlamentos comunales.[7]

Estas noticias advierten que el Estado Comunal también tendrá como fuente para su conformación las instituciones regionales y locales, que precisamente exigen de un debate descentralizado, por la diversidad que implica la pluralidad de estados y municipios. 

Un debate nacional debe permitir consensos marcos sobre la descentralización y sobre nuestro diseño federal, y las elecciones municipales, debe facilitar el debate político descentralizado e incluyente sobre el rol del municipio en el diseño del estado Federal y Descentralizado que propone la Constitución, con propuestas que sean una real alternativa frente al producto clientelar llamado “comunas”.  

Carlos Romero Mendoza. 
 
 

[1]  LOPEZ MENDEZ, Luis. Obras Completas. Política y Literatura.  Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. 104. Caracas 1992. P. 109
[2] Idem. P.111
[3]  EL ARAGUEÑO. Adecuaremos la Constitución de Aragua a los nuevos tiempos.  27/12/2012.  Recuperado el 3 de enero de 2013 en línea:  http://www.elaragueno.com.ve/region/articulo/24429/adecuaremos-la-constitucion-de-aragua-a-los-nuevos-tiempos
[5] EL UNIVERSAL. Legislativo en Valencia propone cambiar la Constitución Regional. 07/01/2013. En línea: http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/130107/legislativo-en-valencia-propone-cambiar-la-constitucion-regional[6] Nueva Prensa.  Preven conformar 25 comunas en Anzoategui.  10-1-2013. En línea: http://www.nuevaprensa.web.ve/npo/noticias/14733-preven-conformar-25-comunas-en-anzoategui-para-abril
[7] Mundo Oriental.  Concejales impulsaran parlamento Comunal en Sotillo.  11 de enero 2013. En línea: http://www.mundo-oriental.com.ve/Det.aspx?Id=11469