jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Sigue inmune la idea que el Municipio es el asiento de la Democracia?

“¿Cómo y por qué en Venezuela sin más tradiciones municipales autóctonas que aquella legendaria, la idea cardinal del Municipio, siquiera en cuanto a fundamento teórico de organización política, ha pasado cual inmune salamandra por entre las voraces llamadas de todas nuestras contiendas y resistido tanto empeño consecutivo de cambios y reformas, para quedar siempre con vida sobre ruinas de costumbres, de leyes y de Gobiernos.”

Esta inquietud correspondió a Francisco Linares Alcántara (hijo), durante las palabras de instalación del I Congreso de Municipalidades de Venezuela convocado por el General Juan Vicente Gómez en el marco de la conmemoración de los 100 años de la Independencia Venezolana.  

Para el profesor Robinzon Meza, esta reunión de los Municipios en 1911 abre las puertas al Siglo del Municipalismo en Venezuela, pues, fue precisamente durante esa centuria cuando se “acentúan las transformaciones que afectan al Municipio, desde la ruptura con la dominación hispánica, tanto en su estructura y organización interna, como en el papel que se le ha asignado en la conformación política y administrativa del Estado.”[1]

En el Siglo XX aparece por primera vez en la Constitución de 1911 el principio de la autonomía municipal y luego en la Constitución de 1925 la lista de las competencias Municipales.  Es en 1978 cuando se aprueba la Ley Orgánica del Régimen Municipal, oportuno es recordar que desde hasta ese año 1978, las normas estadales, y las Constituciones Provinciales, hoy Constituciones de los Estados, era la fuente principal de la regulación de la dinámica municipal.

La década de los 60 y 70 tuvo gran impulso el estudio e investigación política, histórica y jurídica el municipalismo en Venezuela, es así como en el año 1960 se realiza la II Convención de Municipalidades en Venezuela[2], y según señala el Profesor Meza, se iniciaron una serie de eventos llamados: Congresos de Cooperación Intermunicipal a partir del año 1967.   Es importante destacar que como consecuencia de esa II Convención se crea en 1962 FUNDACOMUN, que luego pasó en el año 2008 sin resistencia alguna, a llamarse FUNDACOMUNAL.

El Profesor Meza, además, nos recuerda la existencia de organizaciones como la Asociación Venezolana de Cooperación Intermunicipal creada desde 1964, el Centro de Estudios Municipales en 1984 y el Centro de Información Municipal de 1992, entre muchos otros como el Centro Iberoamericano de Estudios Provinciales y Locales  (CIEPROL) en Mérida, que impulsaron mayor interés en profundizar los estudios del Municipio.

En relación a la La Ley Orgánica del Régimen Municipal de 1978, es importante señalar que no logró impulsar la autonomía local y menos aún logró concretar el significado y alcance del Municipio como unidad política primaria.  Tan es así, que en el año 1986 una carta de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) advertía que el régimen municipal se había convertido en una especie de pesadilla del proceso político Venezolano.  Si, reconocía la COPRE, los Dirigentes Políticos de entonces manifestaban la voluntad de impulsar cambios, estos no se concretaban.  La COPRE en su Balance de 1994-1998 afirmaba la necesidad de repensar al Municipio[3].

En 1989 se reforma a la Ley Orgánica del Régimen Municipal y se introduce la figura del Alcalde.  La Ley de 1978 eliminó la figura de autoridad ejecutiva ejercida hasta entonces por el Prefecto, llamado anteriormente Jefe del Municipio.  Se recupera con la figura del Alcalde el rol ejecutivo, y luego es en la Ley Orgánica del Poder Público Municipal de 2005 cuando se recupera la separación orgánica de los poderes municipales, que fue una constante en el diseño Municipal cuando el mismo era regulado por las Constituciones Provinciales.

Hoy podemos repetir las siguientes palabras de Francisco Linares Alcántara (hijo) en el acto inaugural de aquél I Congreso de Municipalidades de 1911, cuando afirmó que aún cuando la Entidad Municipal “se ha mantenido aquí, en principio, como fundamento invariable de organización política, por otra parte ha venido menguando deplorablemente bajo el peso de la enorme inestabilidad constitucional, y de otras influencias análogas….”

Advirtió entonces Linares Alcántara  (hijo)  que el Municipio como hermosa institución advirtió necesitaba “urgentemente volver sobre sí misma, reaccionar contra todos los achaques o estigmas que le han traído a menguada degeneración, reivindicar enérgica y consecutivamente de propia iniciativa, no sólo cuanto se ha dejado arrebatar por calamitosas tendencias invasoras y sin freno, sino también todo aquello a que por negligencia o atonía ha venido renunciando tristemente” [4].

Es importante recordar a Luis Salamanca en 1983, cuando afirmó que el I Congreso de Municipalidades, sólo sirvió para evidenciar el creciente deterioro del Poder Municipal “sometido a los vaivenes del enguerrillamiento crónico del país, al aventurerismo caudillesco, las crisis económicas y derivado de todas estas razones la paulatina y trágica degeneración física y mental del núcleo primario de la República. [5]

Salamanca concluía que paradójicamente pese al derrumbe de 100 años evidenciado en ese I Congreso de Municipalidades, se mantenía la idea del municipio como el asiento de la democracia, así como también, la necesidad de fortalecerlo en su autonomía política y económica.

A pocas semanas de la elección Municipal vale preguntarnos ¿sigue inmune la idea que el Municipio es el asiento de la democracia?.  ¿Qué pasó con los aportes al desarrollo, estudio e investigación sobre el municipalismo de los años 60 y 70 que a inicios del Siglo XXI pareciera que simplemente no trascendieron en el ADN de la sociedad Venezolana?, y que el gobierno aprovechando ese vacío haya promovido el diseño del Estado Comunal.

El 8 de diciembre 2013 no es cualquier elección, no se trata de simplemente opinar sobre un modelo de gestión, se trata de opinar y elegir un modelo de organización política, social y económica: el Municipio o la Comuna.  El gran reto histórico es elegir Alcaldes y Concejales que tengan la capacidad de repensar al Municipio como actor esencial en la recuperación de una Democracia plural e incluyente y que con participación logren la inclusión social en la tarea de construir el Estado Federal y Descentralizado que exige la Constitución.
 
Carlos Romero Mendoza.


[1] MEZA, Robinzon.  Ideas sobre el Municpio en Venezuela (Siglo XX).  Presente y Pasado.  Revista de Historia. Año IV. No.7. Mérida-Venezuela (Enero-Junio 1999). Pp. 7-32
[2] ROMERO, Carlos.  Reconocimiento y Encuentro Presidencial con Municipalidades en Venezuela. 17 de noviembre 2013. Online en: http://algomunicipal.blogspot.com/2013/11/reconocimiento-y-encuentro-presidencial.html
[3] ROMERO, Carlos. Despues de 27 años aún está vigente la tarea de “repensar el municipio”.  Algo Sobre lo Municipal Blogspot. 27 de abril 2013.  Online en: http://algomunicipal.blogspot.com/2013/04/luego-de-27-anos-aun-esta-vigente-la.html 
[4] Palabras de instalación del Congreso de Municipios. 19 de abril 1911.   Francisco Linares Alcántara. En: Pensamiento Político Venezolano Siglo XX.  Actas y Conclusiones del I Congreso de Municipalidades de Venezuela. Congreso de la República de Venezuela.   Edición Conmemorativa al Bicentenario de Natalicio de Simón Bolívar. 1983. Pp 17-18.
[5] SALAMANCA, Luis. Prólogo. En: Pensamiento Político Venezolano Siglo XX.  Actas y Conclusiones del I Congreso de Municipalidades de Venezuela. Congreso de la República de Venezuela.   Edición Conmemorativa al Bicentenario de Natalicio de Simón Bolívar. 1983. Página. XIX.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Reconocimiento y encuentro presidencial con municipalidades en Venezuela.

Era 18 de septiembre del año 1960 cuando se encontraban el Presidente Constitucional de Venezuela Rómulo Betancourt y los ediles pertenecientes a los distintos Concejos Municipales en el marco de la II Convención Nacional de Municipalidades. 

La Convención servía de espacio para conocer la situación real de los problemas administrativos, económicos y sociales que afectaban el buen desenvolvimiento de las municipalidades en el país; buscaba estimular el interés cívico nacional por los asuntos municipales; impulsaba mayor interés municipal en los programas del gobierno nacional para el desarrollo de las comunidades urbanas y rurales y por ultimo, quería fomentar la mayor coordinación entre organismos nacionales y autoridades municipales en planeamiento y ejecución de programas.

El Presidente Betancourt advertía en esa Convención que el espíritu municipal y comunal casi se había extinguido durante la dictadura, y agregaba que el país se había olvidado de la historia de los cabildos abiertos durante la época colonial y de la tradición de los trabajos comunales a que estábamos acostumbrados. (418)

La descentralización administrativa, era reconocida por Betancourt como una solución necesaria para resolver los complejos y diversos problemas que afectaban a Venezuela, principalmente por ser un país de gran extensión territorial y con una ubicación poblacional tan dispersa.

En este sentido, Betancourt, en su discurso, advertía lo absurdo que era pretender que desde Caracas y con la burocracia del gobierno central, se tuviera que ordenar arreglar una pared agrietada de un colegio federal o arreglar una cañería de aguas obstruidas en un hospital. 

Betancourt también reconoció por un lado el valor de la autonomía municipal y por otro, el valor del edil como líder comunitario y como actor político con mayor capacidad de influir en las comunidades locales.  Por lo tanto, cuando presentó su Plan Cuatrienal de gobierno, destacó en primer lugar que el contenido era consistente con la autonomía municipal y con los pasos efectivos hacia el auto-gobierno local; pero además, advirtió que el éxito del Plan y del desarrollo del país dependía del nivel de cooperación y participación de los gobiernos locales.

En la Convención Betancourt reconoció a los ediles locales como los abanderados comunitarios y como la expresión más directa del voto popular, en tal sentido les recordó su responsabilidad en la tarea de despertar y canalizar las fuerzas creadoras, así como también, el espíritu de servicio de los ciudadanos en lo asuntos locales, sin importar lo pequeña que sea la comunidad o la capacidad tan limitada de recursos que ésta pudiera tener.

En sus palabras Betancourt, recalcó que los ediles tenían dos grandes tareas, la primera era promover en el ciudadano la conciencia de estar en capacidad para contribuir a la solución de los problemas locales, y la segunda, era una labor educativa, que buscaba sensibilizar a la población para enfrentar la concepción generalizada que los recursos públicos eran inagotables y que además, la inversión pública, en particular al tratarse de los servicios públicos relacionados con el Municipio (electricidad, agua, cloacas) no necesitaban ser recuperadas.

Advertía Betancourt, que era necesario revisar las tarifas de los servicios públicos como el agua, ajustarlas a la realidad local y buscar que la inversión se recuperara para reinvertirla en otros lugares más necesitados.    

En esa Convención de 1960, propuso Betancourt la creación dentro del Ministerio de Relaciones Interiores de una instancia institucional llamada Ayuda Técnica a las Municipalidades como respuesta a las constantes inquietudes expresadas por las autoridades municipales.   Además planteó crear un organismo crediticio que permitiera a las Municipalidades obtener recursos, asumidos como reembolsables, a los fines de poder responder a las necesidades locales, reconociendo que los ingresos de la tesorería municipal, apenas alcanzaban precariamente para el pago de sueldos de personal de secretaría del Concejo y al pago de la Banda Municipal. 

Termina el discurso Betancourt sugiriendo a los ediles que en sus actuaciones mantuvieran un espíritu de unidad, acorde al esquema de coalición gubernamental del momento, lo cual exigía abandonar el “canibalismo político” para garantizar un debate no partidizado sobre los problemas locales.

En este sentido y para comprender cómo Betancourt traducía esas palabras en acción, hay un discurso anterior, de fecha 6 de octubre de 1959, pronunciado en Casanay, Sucre, donde expresó que su discurso y participación lo hacia desde la sede del Concejo Municipal, porque en tono reposado y expositivo quiso abordar los problemas económicos y sociales locales.  Advirtió que la visita realizada no era en su calidad de líder de una parcialidad politica sino en su cualidad de Presidente de todos los venezolanos, por esa razón no acudió a una plaza pública, bajo el esquema del mitin y menos aún discutió problemas menudos de la coalición gubernamental.

Cuánta falta le hace al país posiciones institucionales como la que registran los documentos de un Presidente, que en ejercicio de sus funciones reconoce las instituciones y al gobierno local como actor esencial de la Democracia.

Es oportuno este registro histórico de hace más de 50 años, pues el 8 de diciembre 2013, será la oportunidad para que efectivamente como electores, asumamos nuestra responsabilidad de elegir a las autoridades locales que en nuestra representación política, tendrán que exhortar y exigir al Presidente Maduro el reconocimiento formal al Municipio, sus instituciones y autoridades, y además tendrán las nuevas autoridades el enorme reto de repensar el rol del Municipio en la ruta por recuperar la autonomía local, la libertad ciudadana para participar y la descentralización como diseño del Estado Venezolano que propuso la Constitución de 1999.

Carlos Romero Mendoza

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Referencia Bibliográfica:

BETANCOURT, RómuloII Convención Nacional de Municipalidades. En: La revolución democrática en Venezuela. Tomo I 1959-1961.  Caracas. 1968.  Pp. 418-424

BETANCOURT, RómuloLos Problemas de la Nación.  En: La revolución democrática en Venezuela. Tomo I 1959-1961.  Caracas. 1968.  Pp. 122-127.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El valor de comprar y el valor de votar.

No nos debe sorprender la conducta que hemos visto expresada en largas colas para comprar TV, línea blanca, equipos electrodomésticos, porque esa misma conducta ya la habíamos experimentado hace 5 años atrás, pero fuera de las fronteras nacionales.   Además, es una conducta coherente con nuestra cultura de "raspar la tarjeta CADIVI".

El venezolano cada oportunidad que ha tenido para comprar a bajos costos TV, línea blanca, celulares, zapatos importados, no pierde y saca dinero de donde no hay, incluso prestando, porque algunos saben que la reventa de esos productos representa un gran negocio.

Recordemos que hace 5 años la frontera venezolana entre San Antonio del Táchira y Cúcuta vivía momentos intensos, favorables para los hermanos de Colombia, pues el venezolano viajaba, aguantando colas de hasta 5 horas para pasar el puente internacional Simón Bolívar, y así llegar a Cúcuta para vaciar los estantes con éstos mismos productos y pasar CADIVI; luego el gobierno tomó medidas restrictivas y eso se acabó.  Hoy los colombianos pasan a San Antonio y San Cristóbal, para ser ellos quienes entonces vacían nuestros estantes.

Cuántas veces  hemos oído la siguiente expresión: "mí cupo CADIVI no lo pierdo, es mío" y ¿cuántas veces hemos oído la siguiente expresión: "mí libertad no la pierdo, es mía"?. 

Así como la tarjeta de crédito es la herramienta que nos facilita el uso de dólares a precio oficial; el voto directo, secreto y universal, es la herramienta que nos facilita el recorrido para recuperar las libertades perdidas. 

Hoy hemos perdido la libertad de caminar en la noche por nuestros parques, plazas y aceras; hemos perdido la oportunidad de ir a un abasto o supermercado y conseguir a cualquier hora, los productos que queremos.   Perdimos la capacidad de viajar en libertad, no es fácil conseguir cupos para pasajes aéreos, pero además, siempre se viaja condicionado al funcionamiento de una tarjeta de crédito o a la respuesta de CADIVI si nos otorga o no dinero en efectivo, según el monto que corresponda. 

El gobierno, también, condicionó nuestra libertad a participar en nuestras comunidades en asuntos públicos a través del Poder Popular, y según la voluntad discrecional del Estado Central.  

Por años, hemos venido permitiendo que el gobierno haga lo que quiera con nuestras libertades.   Por ejemplo en el año 1999, al igual que en el año 2009 el poder central, nos quitó la libertad de votar de manera directa, secreta y universal, de manera oportuna por las autoridades locales, y pospuso en ambas ocasiones ese ejercicio de nuestro derecho político para fechas posteriores y cuando a bien lo consideró oportuno la instancia correspondiente.

En las elecciones del 2013, incluso, perdimos la libertad de elegir entre distintos liderazgos locales, con sus respectivos modelos de gestión local, pues sólo tenemos en términos reales dos opciones: por un lado el modelo comunal y por otro el modelo municipal.

El modelo comunal nos lleva a lo que ha llamado el Presidente Maduro: Democracia Comunal, en el cual las decisiones asamblearias terminan aniquilando el ejercicio directo del voto, secreto y universal.   El modelo municipal, nos mantiene en la ruta de construir una democracia desde lo local, donde el voto directo, secreto y universal, sea la expresión soberana de la voluntad general.

El modelo municipal, nos conduce a una Democracia Local y es la garantía real de mantener el camino para la recuperación de nuestras libertades perdidas.   No olvidemos que así como una tarjeta de crédito facilita el acceso a CADIVI, la participación electoral masiva a través del voto directo, secreto y universal, es la única herramienta que en lo inmediato y en la práctica nos garantiza mantenernos en la ruta para recuperar nuestras libertades y volver a entender el valor de la Democracia.

Carlos Romero Mendoza.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Los Concejales y la creación de la Democracia Local.

La “democracia local podría describirse globalmente en torno a dos series de relaciones fundamentales, distintas pero interconectadas; por un lado, las relaciones entre el Estado central y las entidades locales; por otro, las relaciones entre los ciudadanos y las entidades locales.”[1] 

Para comprender mejor la democracia local, se acude a la Carta Europea de Autonomía Local, ratificada por 46 Estados integrantes del Consejo de Europa, a los fines de entender mejor el significado de entidades locales. 

Para la Carta Europea de Autonomía Local, las entidades locales es uno de los principales fundamentos de todo régimen democrático y ello supone, por un lado, que deben estar investidas de competencias efectivas a través de las cuales puedan ejercer una administración eficaz y cercana al ciudadano; y por otro, exige que estén dotadas de órganos democráticamente constituidos. 

Cuando España habla de entidades locales se refiere a la Administración Local más inmediata al ciudadano y que sirve de cauce inmediato de participación en los asuntos públicos[2]. En Venezuela esa Administración Local más inmediata al ciudadano, no cabe duda, que está representada por el Municipio. 

En Venezuela el Municipio se ha visto disminuido en la capacidad de ejercer las competencias que la Constitución le otorga, y ha perdido progresivamente importantes niveles de capacidad efectiva para ordenar y gestionar, de manera directa y bajo su responsabilidad, parte importante de los asuntos públicos locales. 

El diseño legal del Estado Comunal que impone el gobierno, aún cuando no ha logrado funcionar, ha sido excusa para ir restringiendo aún más la autonomía local, que de por sí, en Venezuela siempre ha sido limitada, favoreciendo así, a un proceso de recentralización del Poder. 

Para poder hablar de democracia local en Venezuela, se hace necesario que con la participación electoral logremos elegir a Alcaldes y Concejales capaces de reconstruir las relaciones entre el municipio como entidad local y sus ciudadanos, ello exige recuperar el valor del Municipio, de sus instituciones y redefinir el significado de representación política, para que de manera incluyente los Alcaldes y Concejales puedan reordenar esas relaciones locales, y así recuperar el orden, la tranquilidad social y la cohesión social que hemos perdido. 

El Concejo Municipal es el espacio plural y democrático para el debate de los asuntos públicos, son los Concejales los responsables de hacer sentir que la voz y los intereses de sus electores son importantes. En manos de estos representantes electos, queda la oportunidad de atraer al ciudadano a los asuntos públicos y a la política local. Las herramientas de participación como la consulta de ordenanza, las comisiones permanentes y el derecho de palabra en las sesiones ordinarias del Concejo Municipal, son sólo 3 de los mecanismos útiles, políticos y prácticos existentes para hacer una labor política orientada a reconstruir ciudadanía y recuperar la cohesión social perdida. 

El Concejo Municipal se convierte en una pieza clave para reconstruir las relaciones entre el poder central y las entidades locales, pues el debate de los asuntos públicos en el marco de su proceso legislativo natural permite poner en la agenda política el tema de una mayor autonomía local y contribuye a ir delineando ese diseño descentralizado que la Constitución de 1999, reeditada en el 2000 exige. 

La labor política de un Concejal tiene que ir, hoy más que nunca, orientada a brindar espacios y oportunidades para que el ciudadano a través de su propia experiencia entienda y valore el rol de la representación política local, del Concejo Municipal y así logre comprender la importancia de la Democracia Local. 

Hoy los vecinos prácticamente desconocen la existencia del Concejo Municipal, y en consecuencia desconocen a sus concejales, el Alcalde se lleva el mayor reconocimiento público, cuando es una figura novedosa en la realidad política venezolana, frente a la tradición histórica de los Concejales. 

La separación de las elecciones para Alcaldes y Concejales del año 2000, y que se mantuvo en el 2005, lejos de fortalecer al Municipio lo debilitó, pues evidenció el poco interés del ciudadano en el Concejo Municipal, recordemos que para el 2000 la abstención fue de 76% y en el 2005 fue de 69%, ese nivel de indiferencia justifica en parte que el gobierno central sin mucha resistencia haya podido suspender las elecciones para concejales en el año 2009 y luego en el 2010, pasando por encima de quienes ejercen la soberanía popular. 

El reto de las elecciones 2013 está en gran medida, en manos de nosotros los electores, pues nuestro voto, nuestra participación y nuestra exigencia cívica a conocer nuestros candidatos, oirles y reclamarles compromiso por la defensa del Municipio, permitirá identificar, principalmente a aquél Concejal que haya demostrado habilidad y capacidad para servir como facilitador político en la reconstrucción de esas relaciones diferentes e interdependientes -mencionadas al inicio de este escrito- para lograr aproximarnos a una Democracia Local que junto a la gestión del Alcalde, nos permita experimentar el valor de la libertad, sentirnos ciudadanos y comprender el valor de la Democracia. 

Carlos Romero Mendoza. 

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[1] TATARENKO, Aliana y TERRIEN, Oliver. El Sello Europeo de Excelencia en materia de Gobernanza, una herramienta del Consejo de Europa al servicio de la gobernanza local. En: Revista Democracia y Gobierno Local. Fundación Democracia y Gobierno Local. No. 20 Primer trimestre 2013. P. 15. 

[2] Rendicionesdecuenta.es. ¿Qué es una Entidad Local?. Recuperado el 8 de noviembre 2013. Online en: http://www.rendiciondecuentas.es/es/informaciongeneral/entidadeslocales/EntidadLocal.html

martes, 5 de noviembre de 2013

Experiment​ar la democracia local nos lleva a ser ciudadanos y no simple electores

Hace unas semanas atrás se celebró la Semana Europea de la Democracia Local, que anualmente impulsa el Consejo de Europa y a través del cual las ciudades europeas diseñan e impulsan iniciativas y actividades con el fin de facilitar el encuentro y la reflexión de los ciudadanos sobre los asuntos públicos locales y el significado de la democracia desde la vida local.

Cada año la Semana Europea de la Democracia Local pone en la agenda pública la conmemoración de la aprobación de la Carta Europea de Autonomía Local, aprobada el 15 de octubre de 1985 y ratificada por 46 países integrantes del Consejo de Europa.

Las actividades que se desarrollaron éste año en la Semana tenían como slogan: Ciudadanía Activada: votando, compartiendo y participando (Active Citizenship: voting, sharing and participating).

La Carta Europea de Autonomía Local, nos dice que por autonomía local debemos entender “el derecho y la capacidad efectiva de las Entidades Locales de ordenar y gestionar una parte importante de los asuntos públicos, en el marco de la Ley, bajo su propia responsabilidad y en beneficio de sus habitantes.”[1]

En el Preámbulo de esa Carta Europea se reconoce que es en el ámbito local donde el ciudadano tiene la oportunidad de ejercer con mayor efectividad su derecho a participar en la gestión pública y es allí donde las Entidades Locales investidas de competencias efectivas permiten una administración más efectiva y cercana al ciudadano.

Para Alina Tatarenko y Oliver Terrien, la democracia local no puede verse como accesoria y en base a esta Carta Europea, sostienen que el concepto de “democracia local podría describirse globalmente en torno a dos series de relaciones fundamentales, distintas pero interconectadas; por un lado, las relaciones entre el Estado central y las entidades locales; por otro, las relaciones entre los ciudadanos y las entidades locales.”[2]

Resulta complejo tratar de construir un concepto de democracia local desde la experiencia de la vida local en Venezuela; pues precisamente, en esas dos relaciones interdependientes, mencionadas en el párrafo anterior, es donde reposa el enfrentamiento entre el diseño comunal y el diseño político-institucional municipal.

El enfrentamiento entre dos modelos se percibe a través del tejido legal que desde la Asamblea Nacional han creado y mediante el cual de manera progresiva ha venido asfixiando la libertad del ciudadano para incluirse activamente en los asuntos públicos locales, dificultando de esta manera y en la práctica, la oportunidad real para experimentar de manera directa el valor de la democracia para el progreso y para el desarrollo.

Alexis de Tocqueville (1905-1859), en su obra Democracia en América, nos dice que “las instituciones municipales son a la libertad lo que la enseñanza es para una escuela“; y en ese sentido, destacando el valor de lo local en el fortalecimiento de la democracia, sostiene Tocqueville que es precisamente en el municipio donde reside la fuerza de los pueblos libres, porque en lo local es donde el ciudadano puede experimentar y saborear el uso pacífico de la libertad, así como también, acostumbrarse a servirse de ella.

Las elecciones locales del 8 de diciembre, representan la oportunidad para poner en la agenda pública el debate sobre la libertad parar ejercer la ciudadanía desde lo local, es la oportunidad para abrir las puertas de los partidos políticos y generar espacios de encuentro para lograr reinterpretar el concepto de “asuntos propios de la vida local”, para que en ese marco, podamos defender al Municipio como la unidad política primaria y redefinir el significado de la autonomía local.

Entender las elecciones del 8 de diciembre como una oportunidad exige comprender que el municipio no es accesorio a la democracia, sino que por el contrario es una pieza esencial que se convierte en herramienta directa para volver a comprender el significado de la Democracia.

Sólo experimentando la democracia local podremos recuperar nuestra condición de ciudadanos para así comprender mejor la Democracia. Participando como electores el 8 de diciembre es nuestro mejor aporte cívico para no ser indiferentes y cómplices de la destrucción del Estado.

Carlos Romero Mendoza.

[1] CARTA EUROPEA DE AUTONOMIA LOCAL. BOE número 47 de fecha 24 de febrero de 1989. [2] TATARENKO, Aliana y TERRIEN, Oliver. El Sello Europeo de Excelencia en materia de Gobernanza, una herramienta del Consejo de Europa al servicio de la gobernanza local. En: Revista Democracia y Gobierno Local. Fundación Democracia y Gobierno Local. No. 20 Primer trimestre 2013. P. 15.